Durante décadas, Asia ha sido el principal socio comercial para importadores chilenos, especialmente China. Sin embargo, en los últimos años ha surgido una tendencia global que está redefiniendo las cadenas de suministro: el nearshoring.
El nearshoring consiste en trasladar la producción o abastecimiento a países más cercanos geográficamente, como México o incluso países de Latinoamérica.
Esto busca reducir tiempos de entrega, costos logísticos y riesgos asociados a interrupciones globales.
Entonces, la pregunta clave es: ¿deberían las empresas chilenas dejar de importar desde Asia?
La respuesta no es tan simple. Asia sigue ofreciendo ventajas competitivas importantes, como economías de escala, precios bajos y una capacidad industrial difícil de igualar. Sin embargo, los costos logísticos, la volatilidad del transporte y los tiempos de tránsito han hecho que algunas empresas reconsideren su estrategia.
El nearshoring puede ser una opción interesante para productos de alta rotación o donde el tiempo de reposición es crítico. En cambio, para productos donde el costo es el principal factor, Asia sigue siendo altamente competitivo.
También existe un enfoque híbrido: diversificar proveedores entre Asia y América. Esto permite mayor resiliencia frente a crisis globales.
Para empresas chilenas, la clave no es reemplazar Asia, sino entender cuándo conviene cada modelo.
Conclusión: no se trata de elegir un solo camino, sino de construir una cadena de suministro flexible, estratégica y adaptada al negocio.